Se cae, se choca, no mide su fuerza — o explota, se aísla, parece que provoca a propósito. Dos caras de lo mismo: un cuerpo y unas emociones que todavía no aprendieron a regularse.
En Perú, la psicomotricidad casi no existe tal como la entiendo: un trabajo sobre el cuerpo, las emociones, lo cognitivo y lo sensorial — todo junto, porque así funciona un niño.
A través del movimiento libre, el niño expresa lo que aún no sabe decir con palabras. No hacemos "ejercicios repetitivos", construimos a partir de lo que a él le motiva y necesita explorar.
Le enseñamos a identificar qué siente su cuerpo antes de explotar o paralizarse. Aprendemos juntos a decodificar esas sensaciones físicas para regular la intensidad de las emociones.
Sin juicios, sin exigencias de rendimiento escolar ni etiquetas. Un entorno diseñado con material sensorial donde el niño puede ser él mismo, ganar confianza y reparar su vínculo.
Tu hijo entenderá cómo calmarse a sí mismo cuando la frustración o el enojo aparezcan, reduciendo las crisis explosivas.
Mejorará su postura, su motricidad fina y gruesa, lo que impacta directamente en su autoestima y en su capacidad para aprender.
Al entender qué le pasa realmente a tu hijo, dejarás de sentirte perdida. Tendrás herramientas claras para acompañarlo desde la calma.
Para niños y adolescentes desde los 3-4 años hasta los 17 años, que presenten dificultades emocionales, motrices, de aprendizaje y/o de comportamiento.
No. De hecho, mi enfoque busca entender al niño más allá de cualquier etiqueta. Empezamos siempre con una evaluación inicial en sala para observar cómo se mueve, cómo juega y cómo se relaciona.
Trabajamos en procesos con un compromiso mínimo de 6 meses (con una sesión semanal). Los cambios profundos en el desarrollo infantil requieren tiempo, consistencia y un vínculo de confianza que no se construye en pocas semanas.
El trabajo en sala suele ser individual con el niño o adolescente, pero el trabajo en equipo con los padres es fundamental. Tendremos reuniones periódicas para alinear lo que vemos en sala con lo que ustedes viven en casa, además de contar con soporte continuo por WhatsApp.
Cuéntanos qué está viviendo tu hijo o hija para evaluar si este es el espacio correcto para ustedes.
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